El delicado tema de la posible eliminación del Fideicomiso Empresarial de Baja California (FIDEM) ha llevado al sector empresarial de la región a alzar la voz, expresando su preocupación respecto a esta medida y sus potenciales repercusiones. Desde su creación hace más de 25 años, el FIDEM ha sido un hito en la colaboración entre el gobierno y la iniciativa privada, dirigiendo parte del Impuesto sobre Nómina hacia proyectos que han fomentado el desarrollo económico, la creación de empleos y el crecimiento integral del estado.
Con la inminente decisión sobre el futuro del FIDEM, los líderes empresariales ha planteado varios argumentos y alternativas para reconsiderar su posible desmantelamiento. Subrayan que el funcionamiento del FIDEM ha sido respaldado por un marco operativo sólido y transparente, lo que asegura un manejo claro y supervisado por parte de las autoridades y la sociedad civil. Entre los logros más destacados se incluyen proyectos significativos como el Centro de Convenciones Metropolitano, el Parque Esperanto en Tijuana, y varios programas dirigidos a mejorar la educación y la movilidad urbana.
Los empresarios han manifestado su oposición a tomar decisiones unilaterales que afecten al FIDEM sin el adecuado diálogo con las partes interesadas y sin un análisis exhaustivo de las consecuencias sobre el mercado laboral y las pequeñas y medianas empresas, así como la competitividad general del estado.
Reconocen la necesidad de mejorar la educación en Baja California, pero consideran que los recursos que ahora se destinan al FIDEM, que suman 180 millones de pesos, representan solo una fracción de lo que se requiere para fortalecer el sector educativo. Propone soluciones alternativas que no perjudiquen este mecanismo de desarrollo económico.
El sector empresarial ha sugerido la creación de una mesa de diálogo multisectorial, cuyo objetivo sería explorar vías para optimizar el FIDEM, manteniendo su apoyo a las pequeñas y medianas empresas y asignando parte de sus recursos a la educación, sin descuidar otros aspectos estratégicos. Además, proponen un mecanismo de compensación para las empresas si se decide abolir el fideicomiso.
En su cierre, los empresarios recalcan que el FIDEM no sustituye la función del gobierno, sino que ha sido un aliado crucial en el impulso de proyectos en momentos en que los recursos públicos son limitados. Alertan que Baja California no puede permitirse reducciones en su competitividad, generación de empleo y cohesión social derivadas de una decisión apresurada.
El sector empresarial de Baja California reafirma su compromiso con encontrar soluciones que beneficien tanto la educación como el desarrollo económico, convencidos de que el progreso se construye mediante el diálogo y el trabajo colaborativo, no mediante la eliminación de instrumentos que han demostrado ser eficaces a lo largo de los años.